¿Cuánto “vale” nuestra tranquilidad?

En ocasiones no somos 100% conscientes de los riesgos a los que están expuestas la mayoría de nuestras actividades diarias, como así tampoco de la importancia de prevenir y dejar cubiertas las posibles eventualidades que pueden surgir respecto a las cuestiones que más valor tienen para nosotros.

Pensemos en el siguiente caso: a la hora de llevar a cabo un emprendimiento, normalmente se tienen en cuenta los siguientes aspectos claves: la inversión inicial, el personal que habremos de necesitar para ponerlo en marcha, las instalaciones donde se asentará, la construcción de una imagen de marca, el público objetivo al cual se orientará nuestro emprendimiento, la presencia y promoción en redes sociales, entre otras cuestiones. Ahora bien, ¿debemos considerar también como un aspecto importante el hecho de compartir o trasladar el riesgo de nuestro proyecto a una compañía aseguradora?

Si bien sabemos de antemano que en ciertos casos la ley obliga a contratar seguros, como es en automóviles y ART, es conveniente reflexionar y preguntarse qué sucedería en caso de que algún evento dañoso ocurriera en otro ámbito  a los que legalmente estamos obligados a asegurar. Una eventualidad de este tipo siempre es en esencia posible, pero también incierta en cuanto a qué momento puede producirse y a la magnitud de las consecuencias que puede acarrear.

Supongamos que se incendia parte de nuestra mercadería, o una persona sufre una lesión en nuestras instalaciones  ¿contamos con el respaldo necesario para hacer frente económicamente a este tipo de eventualidades? ¿o posiblemente nuestro negocio podría verse en serios inconvenientes a la hora de afrontarlas?

En lo que respecta a la previsión, la Superintendencia de Seguros la Nación trabaja intensamente en la profundización de la cultura de previsión de riesgos y en la incorporación de nuevas tipologías de seguros que den respuesta a la cada más creciente diversidad de negocios. Los seguros tradicionales que existen en el mercado asegurador son aquellos contra incendio, robo, responsabilidad civil, transporte, automotores, seguros de vida, caución, aseguradoras de riesgos de trabajo (ART), etc., que funcionan como seguros independientes entre sí. También las compañías crean combinaciones posibles que se adecuan a cada negocio o necesidad, por lo cual es imprescindible contar con asesoría especializada antes de la contratación. De allí la importancia de contactar a un asesor productor de seguros.

Seguros cuerpo

El productor asesor también ayuda a ponderar las diferentes opciones y a elegir el seguro más conveniente para cada tipo de actividad. En este sentido, el costo técnico del no es el único elemento a tener en cuenta para la elección de la cobertura, sino que debemos preguntarnos,  ¿a qué riesgos estamos expuestos y cuál es nuestro objeto a proteger?

¿Cuánto “vale” nuestra tranquilidad? Prever y adelantarse a los posibles riesgos otorga la respuesta: su tranquilidad “vale” más que su inversión y en G Consultora podemos ayudarte.

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